Decomisados 11 ejemplares de una especie protegida de “caracola” en Huelva.

Imagine que haciendo la compra en su mercado de confianza, fuese a la carnicería y viese al carnicero descuartizando un lince ibérico ó vendiendo muslos y pechugas de águila imperial: ¿no le daría un vuelco el corazón e iría corriendo a denunciar el hecho?. Sin embrago, los invertebrados marinos son menos conocidos que los grandes mamíferos o las aves y la captura y el comerció de especies amenazadas pasa desapercibido en la mayoría de los casos. Es el caso de Charonia lampas que es una caracola amenazada e incluida en el Catálogo Español y Andaluz de Especies Amenazadas bajo la categoría de “Vulnerable”, así como en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESRPE). Esta caracola está prácticamente diezmadas en la costa de Huelva y sus poblaciones han sufrido una regresión importante a nivel nacional pero, aún así y pese a estar legalmente protegida, podemos encontrarla de manera puntual en mercados y restaurantes de toda la costa andaluza.

Concha de un ejemplar de Charonia lampas. Son especies fácilmente reconocibles, entre otras cosas por el gran tamaño que tienen.

Concha de un ejemplar de Charonia lampas. Son especies fácilmente reconocibles, entre otras cosas por su gran tamaño que puede superar los 40 centímetros.

El pasado martes 28 de julio, un Agente de medioambiente que estaba realizando sus compras en el Mercado del Carmen de Huelva, localizó en un puesto de venta de marisco lo que parecían ser ejemplares de “caracola” y tras confirmar que se trataba de Ch. lampas aviso a la Consejería de Medioambiente de la Junta de Andalucía. Rápidamente acudieron varios agentes de servicio que requisaron un total de 11 ejemplares e informaron al comercio de que se trataba de una especie protegida y cuya captura o venta están sancionadas con multas de hasta 3000 euros. Según comentó a los Agentes el dueño del puesto, aunque no pudo demostrar su procedencia, las caracolas venían de Portugal donde si es legal su captura. No obstante, la venta de esta especie es una actividad ilegal en España, ya que la ley prohíbe el comercio en todo el territorio español de cualquier especie catalogada como amenazada, independientemente de su procedencia.
Los ejemplares requisados se pesaron, se midieron y se comprobó que estaban vivos y aptos para su liberación. Estos animales resisten grandes periodos fuera del agua ya que al retraerse dentro de la concha cierran la abertura herméticamente con su opérculo, que funciona a modo de tapa creando un ambiente resistente a la desecación. No obstante, se procedió a sumergirlas hasta la suelta para lo cual se metieron en bolsas de malla que quedaron suspendidas dentro del agua en un lugar controlado del río Piedras. Ese mismo día, Técnicos de la Agencia de Medio Ambiente y Aguas de la Junta de Andalucía contactaron con la Asociación Chelonia que colaboró en la liberación de los ejemplares.

Las caracolas permanecieron sumergidas en mallas para evitarlas daños hasta el día de la suelta. Las mallas se colgaron de un pantalán del Paraje Natural de Marismas del Odiel y posteriormente se trasladaron al río Piedras, en una zona vigilada.

Las caracolas permanecieron sumergidas en bolsas de malla hasta el día de la suelta. Las mallas se colgaron de un pantalán del Paraje Natural de Marismas del Odiel y posteriormente se trasladaron al río Piedras, en una zona vigilada.

A la mañana siguiente, el día 29, se prepararon 2 neveras llenas de agua a bordo de la embarcación “GOSPI”, propiedad de www.mediomarinohuelva.es, hasta donde se trasladaron las caracolas. A la suelta acudió Miguel Garrido Mora (Técnico de Geodiversidad y Biodiversidad de la Junta de Andalucía); Manuel Fernández Casado y Julio De la Rosa (Técnicos de Medio Marino de la Agencia AMAYA); dos Agentes de Medioambiente de la Delegación Territorial de Huelva; y Gabriel Gómez Álvarez (Coordinador de Medio Marino de la Asociación Chelonia y autor de www.mediomarinohuelva.es).

Los ejemplares de caracola se transportaron en neveras para que fuesen sumergidas en agua durante todo momento.

Los ejemplares de caracola se transportaron en neveras llenas de agua para que fuesen sumergidas durante la navegación hasta la zona de liberación.

La flota de draga hidráulica y la pesca de arrastre de fondo son responsables de gran cantidad de capturas de caracolas, si bien muchas tripulaciones las devuelven al agua sin mayor incidencia. Para evitar una posible recaptura por estos barcos, se selecciono cuidadosamente el lugar para la liberación de los 11 ejemplares, y se escogió un fondo rocoso a unas 5 millas de la costa y de unos 25 metros de profundidad. Se trata de una zona “tranquila” fuera del alcance de los barcos de draga hidráulicas que marisquean la chirla y protegida del arrastre gracias al abrigo natural que ofrecen estas piedras. Tras una hora de navegación se procedió a la suelta de todos los ejemplares, previamente numerados y marcados para un posible seguimiento.

Momento de la liberación de las caracolas al medio, en el que se fotografían a la vez que se georreferencia el área de suelta.

Momento de la liberación de las caracolas al mar. Fueron fotografiadas a la vez que se georreferencia el área de suelta.

 Con esta acción, pionera en Huelva y que supone el mayor decomiso de esta especie en toda Andalucía, se sienta un importante precedente en nuestra provincia que esperemos sirva para evitar la comercialización de esta caracola y que abra los ojos a comerciantes que, o bien por falta de escrúpulos o por desconocimiento, hacen un daño irreparable a la biodiversidad marina, cada día más diezmada por la sobreexplotación del medioambiente y de determinadas especies. No quiero terminar, sin felicitar a la Consejería de Medio Ambiente, al personal del Programa de Gestión y Conservación del Medio Marino de AMAYA y a los Agentes Medioambientales sin cuya implicación y concienciación las 11 caracolas hubiesen pasado desapercibidas y se hubiesen vendido como el resto de mariscos.